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¿Por Qué Dios Mató A Tantos Y Apoyó La Matanza De Muchos En El Antiguo Testamento?

Por Lisa Quintana|June News 2021

[dropcap]¡S[/dropcap]olía evitar leer el Antiguo Testamento porque el Nuevo Testamento era mucho mejor! Pero después de estudiar el Antiguo Testamento, veo las cosas muy diferentes. 

Hay un tema general que ocurre en los eventos del A.T., que ayudaron a introducir la venida del Mesías, Jesucristo. ¡Y la nación de Israel fue fundamental para que esto ocurriera! Cuando comencé a observar esta narrativa, el Antiguo Testamento cobró mucho más sentido.

 

Una de las cosas que es vital para entender porqué Dios apoyó la matanza en el A.T. es que, Israel era una teocracia, una nación gobernada directamente por Dios. Así que su ley era muy diferente a la de nuestro gobierno moderno. Dios fue el Rey de Israel por un tiempo y, por lo tanto, su Juez. Cuando Dios apoyó el asesinato en los tiempos antiguos, es mejor verlo como la pena capital por los crímenes cometidos en contra de Él y para la protección de Israel.

 

Dios no trae aflicción o dolor voluntariamente a nadie (ver Lam. 33:3), pero dependiendo de cómo actúa la gente, traerá dificultades para corregir y proteger. Un ejemplo de esto sucedió durante el tiempo de los cananeos. A Israel se le ordenó conquistar la tierra para proteger la simiente (ver Gén. 3:15), que llevaba consigo la promesa de la esperanza futura en el linaje de Jesucristo. La salvación de la humanidad vendría a través del linaje de Israel, y si los cananeos seguían con sus prácticas inmorales, era muy probable que hubieran levantando generaciones de cananeos para conquistar y eventualmente exterminar (algunos a través de la adoración sincrética, combinando diferentes creencias mezclando prácticas de varias escuelas de pensamiento) a la nación de Israel, protector de la simiente. Si no hubieran sido conquistados, los cananeos hubieran tratado de exterminar hasta el último judío; similar a lo que Hitler trató de hacer en la Segunda Guerra Mundial.

 

Pongamos este escenario en un contexto moderno. Durante la Segunda Guerra Mundial, Winston Churchill declaró que la guerra era para la «sobrevivencia de la civilización cristiana». La misma forma de vida se ve amenazada a nivel mundial. Se tomó la decisión de poner fin a la locura bombardeando centros de población civil, incluidos los devastadores bombardeos nucleares de Hiroshima y Nagasaki. ¿Por qué es justo que hayamos lanzado una bomba nuclear, matando tanto a niños como a adultos? La mayoría de los americanos todavía sienten que estos fueron actos necesarios para preservar nuestro estilo de vida. Dentro de miles de años, sin entender el contexto histórico, ¿qué pensará la gente de este acto? Sin embargo, hacemos esto con los asesinatos del Antiguo Testamento. Miles de años después, cuestionamos la bondad de Dios al ordenar tales actos. Pero cuando examinamos la metanarrativa bíblica, vemos a Dios obrando en la historia para provocar el cumplimiento de la venida del Mesías.  

 

Y nunca podemos olvidar que Dios odia el pecado. El primero de los Diez Mandamientos es la idolatría, y los cananeos fueron famosos por este pecado. Los cananeos eran politeístas, y sus prácticas idólatras incluían el incesto, adulterio, el sacrificio de niños, homosexualidad y bestialidad. Pero el pecado de la idolatría es un acto con el que Dios ha mostrado poca paciencia, como si los otros pecados cometidos por los cananeos no fueran suficientemente malos, y Él juzga esto. Es difícil comprender por qué Dios detestaba la idolatría ya que este pecado se ha perdido hoy en día; la idolatría es mucho más sútil. Por ejemplo, la gente ya no se inclina ante becerros de oro, pero indirectamente, ¡algunos ciertamente lo hacen! Muchos aman el dinero más que cualquier cosa, y dan su vida por conseguirlo. Sus acciones demuestran que el dinero se ha convertido en su pasión. Una de las principales razones por las que Dios odia la idolatría es porque adorar algo (es decir, cualquier cosa a la que dediques todo tu corazón), hecho por  manos humanas no tiene valor, y si sigues algo que es vano, te vuelves vano (ver Jer. 2:5).

 

Dios es soberano, y en el caso de los cananeos, pretendía destruir todo (incluso el ganado, porque se usaba para prácticas de bestialidad). Dios tiene todo el derecho a ordenar la destrucción total; Él es el creador de todo. No nos gusta escuchar esto porque minimizamos el pecado hoy en día. Debemos recordar que el estándar de Dios es la santidad, y necesitamos entender el Antiguo Testamento en luz de lo que esto significa. La guerra cananea  fue el único momento en la historia en el que Dios ordenó la destrucción a esta escala, y fue para limpiar la tierra, santificándola para que Israel viviera ahí, y proteger la simiente.

 

Tendemos a olvidar que el pecado tiene serias consecuencias. Y es difícil considerar que todos murieron en este juicio. Los niños se vieron envueltos, como en la guerra, y sufrieron las consecuencias. Quizá pensemos que este duro castigo debería de ser solo para los padres por no considerar las consecuencias de sus acciones. Sin embargo, el Señor había predicho que la descendencia de Abraham reclamaría la tierra cuando el pecado de los amorreos (los cananeos eran sus descendientes directos) «alcanzaran su plena medida» (ver Gén. 15:16b). Esta «medida completa» del pecado fue alcanzada por los cananeos en la generación que condujo a la conquista de los judíos. Si Dios permitía que los niños vivieran, era muy probable que ellos continuaran con el pecado generacional de sus padres cananeos debido a una práctica antigua común llamada «retribución de sangre». Esta cultura tribal creía que en tanto un miembro de la familia permaneciera, esa persona estaba atada por una ley cultural para intentar una retribución. Tal malestar y hostilidad hubiera permanecido a través de la historia de la nación, sin posibilidad de paz en la tierra. Lo que parece genocidio era en realidad la forma en que se enjuiciaban las guerras.

 

Al final, Dios usó a menudo el pecado de los cananeos para enseñar obediencia a Israel. Sin embargo, demostró gracia en aquel pecado mostrando la necesidad de un redentor: Jesucristo. Sin la nación de Israel sobreviviendo en aquella antigua civilización barbárica, Jesús no habría nacido. Ese entendimiento debería hacer que la lectura del Antiguo Testamento sea fascinante al mostrar cómo Dios obra soberanamente mientras permite el libre albedrío de la humanidad. Él hace esto a lo largo de la historia y también lo hace en nuestras vidas. Saber esto debería traer consuelo de que en última instancia Dios tiene el control.

Referencias:

 1. James C. Denison, Ph.D., Denison Forum, jews-to-kill-the-canaanites)

 

Descargo de responsabilidad: Todas las opiniones expresadas por las personas asociadas a este ministerio o en nuestras plataformas no representan necesariamente las opiniones de Women in Apologetics, Inc. o de los miembros de su equipo.
 

 

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